viernes, 14 de diciembre de 2012

Evolución de las Aves


EVOLUCIÓN DE LAS AVES
En 1860 se descubrió el primer individuo casi completo de Archaeopteryx, un animal con el tamaño y el aspecto de una urraca que vivió hace 150 millones de años. Actualmente se conocen diez ejemplares de Archaeopteryx.  En los fósiles, además de los huesos, se han conservado impresiones de las plumas, lo que hace de Archaeopteryx el ave más antigua conocida.

            
 Archaeopteryx era una demostración palpable de la relación entre las aves y los dinosaurios. De hecho, el esqueleto de Archaeopteryx es tan parecido al de los dinosaurios terópodos (los carnívoros bípedos como Velociraptor y Tyrannosaurus) que si no fuera por las impresiones de plumas que lo acompañan quizá no se le habría identificado con un ave.
Archaeopteryx presenta características intermedias entre las aves y los dinosaurios terópodos:



Como las aves, tiene alas desarrolladas, con largas plumas remeras asimétricas, lo que significa que era capaz de volar. Archaeopteryx, además, tenía plumas remeras en las patas, que funcionaban como un segundo par de alas y le conferían una gran maniobrabilidad. También la fúrcula, el hueso de los deseos de las aves, formada por la fusión de las dos clavículas, estaba bien desarrollada. El cerebro era más grande que en sus parientes dinosaurios, y su estructura, al igual que la del oído, era también parecida a la de las aves modernas.

Pero otras características de Archaeopteryx lo relacionan con los dinosaurios terópodos: Además, la estructura de los hombros le impedía levantar las alas por encima de la cabeza, así que el movimiento de aquéllas estaba bastante limitado. Tampoco tenía pico, sino un hocico con mandíbulas provistas de pequeños dientes afilados. Los tres dedos de las alas no estaban soldados como en las aves modernas, sino separados, y terminaban en garras que le servían para trepar. La larga cola estaba formada por una veintena de vértebras, y podía agitarse de arriba abajo. Y, al igual que en los dinosaurios, unas placas óseas llamadas gastralia, situadas en la piel del abdomen, protegían su vientre.
Archaeopteryx es el ave más antigua que conocemos, pero la estructura tan perfeccionada de sus alas y de sus plumas indica que el vuelo ya tenía que haber surgido entre los dinosaurios mucho antes; de hecho, recientemente se ha descubierto una especie de dinosaurio emplumado 10 millones de años más antigua que Archaeopteryx (Anchiornis huxleyi).

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